Cómo usar varias cuentas de Google Photos para ampliar el espacio de copia de seguridad
En El termo, un cuento que publiqué en mi otro blog, decía:
Mi viejo lleva el termo en las manos. Lo quiero, lo deseo, pero no lo necesito en absoluto. Siento un placer que acepto tonto en encontrar cosas o recuperarlas. Claro que me resulta más tranquilizador y satisfactorio cuando es evidente que fue un despojo deliberado, como esa vez que recogí dos valijas impecables (sólo debí cambiarles una rueda) en una vereda de Oxford. La ecología que abrazamos los ratas: gustar de las mercancías sin tener que pagarlas; consumir, pero si son sobras en oferta; capitalismo, pero sólo la puntita porque duele. Podría pedir el termo ahora mismo desde el celular y el señor Bezos en persona me lo llevaría en su camioncito Prime mañana a primera hora, pero no tendría gracia alguna. Y cuántos litros de combustible que ha de gastar ese hombre, ¿cierto?
Soy esa especie de frigano tercermundista con particular enconno con las corpo, cuyos productos igual usufructo. Pero me resisto a darles un mango de más.
Aquí uno de mis hacks ratas.